Llevo tres meses enganchado al Threads de Eric Nord (@dirtcastle) como quien vuelve obsesivamente a un accidente de tráfico. Mientras la mitad de Instagram se llena de influencers vendiendo prompts mágicos y la otra mitad grita que la IA es el apocalipsis del arte, Nord está en otro sitio completamente distinto: generando cientos de imágenes al día y explicando, sin pelos en la lengua, qué coño está haciendo realmente.

El cuerpo ya estaba frío

Nord arranca con una bomba: la cultura visual estadounidense llevaba décadas muerta cuando apareció Midjourney. No es que la IA haya matado nada. Simplemente automatizó un cadáver que ya olía mal desde hace tiempo. Su lectura va así: desde la posguerra, la cultura de masas es producto corporativo diseñado para consumidores en piloto automático. Scrolleamos feeds infinitos, dejamos que las imágenes nos atraviesen sin mirarlas de verdad, sin memoria, sin criterio. La IA funciona porque ya estábamos perfectamente entrenados para este tipo de consumo visual: rápido, desechable, amnésico.

Y aquí el golpe: si la gente acepta tan alegremente el arte generado por máquinas es porque llevábamos décadas aceptando cualquier mierda. La IA no bajó la barra de calidad. La barra nunca estuvo alta. Solo que ahora es evidente. Esto cabrea a todo el mundo. Los tecnoptimistas querían la narrativa de la “democratización del arte”. Los tecnofóbicos necesitaban creer que antes de Stable Diffusion existía una cultura pura y sana que defender. Ambos bandos comparten la misma ilusión: que había algo valioso en juego. Nord dice no, el paciente llevaba años en coma. La IA solo desenchufó las máquinas y destapó el olor. Me gusta esta lectura porque no promete que todo irá bien ni que todo está perdido. Simplemente describe el paisaje tal como es: feo, contradictorio, lleno de escombros.

El contenido visual funciona como los Doritos: nadie piensa que son buena comida, pero los consumes igual porque están ahí, porque son fáciles, porque no exigen nada de ti.

La amenaza real no es que la IA haga arte mejor o peor que los humanos. La amenaza es que no importa. Que hemos construido una economía de la atención donde la calidad es secundaria frente a la disponibilidad infinita. Mil imágenes mediocres funcionan mejor que una buena si lo que necesitas es rellenar un feed.

Dentro del bucle (o cómo se trabaja de verdad con estas mierdas)

Llevo un mes con Stable Diffusion y ComfyUI en mi ASUS nuevo, generando visuales para releases de Queimada, y entiendo perfectamente de qué habla Nord cuando describe su proceso. Porque no es lo que la gente se imagina. La cosa no consiste en “escribes una descripción detallada en inglés y la máquina te escupe la imagen perfecta”, la cosa es bastante más complicada.

Nord trabaja así: cinco imágenes de referencia, cero texto, parámetros de caos bien arriba para forzar derivaciones, y luego remix tras remix de cada output interesante. Lo llama “childing”—ir creando variaciones de variaciones hasta que aparece algo que no habías previsto pero reconoces inmediatamente. Genera literalmente cientos de imágenes para quedarse con una, a veces dos. El proceso se parece mucho más a trabajar con modular: patcheas algo sin saber exactamente qué va a salir, escuchas el resultado, reaccionas, ajustas un parámetro, vuelves a escuchar. Vas tanteando el terreno. Con el tiempo aprendes qué modelos responden bien a qué tipo de input, qué combinaciones de imágenes crean tensión productiva, cuándo una salida tiene potencial y cuándo es puro ruido estadístico.

Nord insiste en algo importante: si coges una de sus imágenes, la metes en Midjourney y le das al botón, no vas a sacar lo mismo. Porque lo que hace que su trabajo sea suyo no está en el prompt inicial—está en el proceso. En saber cuándo seguir iterando y cuándo parar. En reconocer, entre docenas de outputs mediocres, cuál tiene algo que merece desarrollo. Eso no se compra con una suscripción mensual. Es conocimiento procedimental, no conceptual. Como tocar la guitarra: puedes leerte el manual del pedal de distorsión pero eso no te da el tacto, no te dice cuándo empujar el gain un pelo más allá o cuándo dejarlo limpio. La diferencia entre alguien que sabe y alguien que no está en las manos, en la escucha, en las horas de trasteo.

No existe el afuera

Aquí es donde Nord se pone interesante de verdad. Hace imágenes visualmente seductoras—colores saturados, composiciones limpias, ese tipo de cosas que funcionan en Instagram—mientras te dice abiertamente que su mensaje es “tecnofatalismo”. Que está documentando “nuestra caída en una zona oscura de hipnosis inducida por máquinas”. Usa Midjourney para criticar Midjourney.

Esto podría parecer hipocresía pero es justo lo contrario. Es la única postura honesta posible: no hay afuera. No existe el artista puro que rechaza la tecnología y trabaja solo con sus manos bendecidas por los dioses del arte auténtico. Esa pureza es un espejismo. La única crítica que vale algo es la que se hace desde dentro: agarras las herramientas del sistema, las usas, y en el proceso de usarlas muestras sus limitaciones, sus sesgos, su potencial y su trampa. Todo a la vez.

Me recuerda a lo que hago con Queimada: no compongo “música bonita sobre la ansiedad”, intento que el sonido sea la ansiedad materializada en frecuencias. No describo algo desde fuera, genero un objeto que encarna eso directamente. Nord hace lo mismo: no hace imágenes sobre la tecnofatalidad, hace imágenes que son tecnofatales, hermosas y vacías, seductoras y aterradoras, todo junto.

Al final, Nord está haciendo lo que hacemos algunos con el ruido, con el glitch, con los errores del sistema: no los evita, los usa. No los esconde, los pone en primer plano. La máquina tiene sus propias lógicas, sus propios sesgos, sus propias obsesiones estadísticas. El trabajo del artista no es dominarla completamente ni rendirse a ella—es aprender a bailar con esas limitaciones hasta sacar algo que valga la pena mirar dos veces.

O al menos eso me digo mientras genero la imagen número trescientos de la tarde, buscando esa única que justifique las otras doscientas noventa y nueve.