title: Cómo empezó Queimada: Muti, Luci y un disco sin terminar
Todo empezó en un concierto de Mutilated Judge, sudor, pogo, y un bajo distorsionadísimo que Juantxu me pasó sin preguntar.
Esa fue la primera vez que toqué en vivo.
El concierto que lo cambió todo
Era un local pequeño, de esos donde la gente se tira encima del escenario y no hay separación entre público y banda. Mutilated Judge estaba tocando y yo estaba en el pogo, saltando, empujando, sudando.
En medio de todo eso, Juantxu, el bajista y compositor, me miró y me pasó el bajo.
No sé si fue porque vio que conocía las canciones, o porque simplemente le dio igual quién lo cogiera. Pero ahí estaba yo, con un bajo enchufado a un ampli distorsionado al máximo, tocando entre el sudor del pogo, sin saber muy bien qué estaba haciendo pero sintiendo que tenía que estar haciendo eso.
Esa noche salí pensando: quiero hacer esto más veces.
Melissa B: Luci y yo
Hablé con ella. Le dije: “Monta un grupo conmigo”. Ella dijo que sí.
Montamos Melissa B. Ella batería, yo bajo. Tocábamos en un local de ensayo en Bilbao que olía a humedad y tenía las paredes forradas de cartones de huevos. Ensayábamos covers de bandas que nos gustaban, pero también empezamos a componer cosas nuestras.
Hicimos un disco. Grabamos todo. Lo mezclamos. Estaba casi listo.
La tuvieron que operar.
El disco se quedó en el tintero.
Ahora está bien. Pero en ese momento, eso fue el final de Melissa B.
Nos hicimos digitales
No poder tocar con instrumentos físicos nos empujó a hacerlo digital.
Yo empecé a usar mucho el ordenador para hacer música. Ableton. Experimentación. Samples raros. Sintetizadores virtuales. Pero también empecé a tocar cosas de programación y código varias.
No era solo hacer música. Era entender cómo funcionaba la música desde otro sitio: desde el código, desde el algoritmo, desde el error.
Empezar a tocar con más gente
La cosa empezó a crecer. Empecé a hacer música con más gente, con amigos.
La evolución
No buscaba hacer un proyecto cerrado. Buscaba tocar con gente que tuviera ganas de explorar.
El sello: Queimada Circuit Records
En algún momento decidí hacer un sello.
No porque quisiera montar una empresa. Sino porque quería un sitio donde poder sacar música sin esperar a que nadie me dijera que sí.
Un espacio comunitario que celebra lo bastardo, lo compartido y lo hecho con lo que haya. Nacido desde Galicia, el nombre es una mezcla entre la tradición de la queimada —rito colectivo, fuego que purga— y el circuito, como red, plataforma y estación de soldadura.
Publicamos lo que nos mueve, no lo que se vende.
Música electrónica desde abajo. Con maquinaria, pero también con entrañas.
La clave fue hacer música con amigas
Y no quitarme el concepto de exigencia que me había alejado de hacer música y me había dejado más en el lado de escuchar música.
Eso es útil y seguro que muy enriquecedor, pero a la vez frustrante. Porque hacer música es algo natural que en realidad muchas veces limitamos simplemente por el concepto de exigencia que tenemos dentro.
Queimada nació cuando dejé de pedirle permiso a la exigencia.
Cuando dejé de esperar a saber más, a tener mejor equipo, a estar listo.
Cuando empecé a tocar, sin más.