title: El sonido solo se cuida cuando hay algo que vender

Se cuida muy poco el sonido.

Lo decía Brian Eno con los aeropuertos, pero piensa en cualquier bar, piensa en el ruido del metro, piensa en la sala de espera de un hospital.

El ruido solo se cuida para que consumas.

Se cuida adecuadamente en el cine, en las galas, en la televisión, en la radio. Se cuida en aquellos espacios en los que, si no hay el sonido adecuado, no compras.

  • Cine → diseño sonoro calculado
  • Centros comerciales → música funcional
  • Televisión → mezcla profesional
  • Galas → acústica cuidada
  • Radio → ecualización precisa
  • Publicidad → cada Hz pensado
Pero ¿cuál es el sonido que se escucha en un juicio cuando estás a la espera de saber si sales culpable por fraude?
¿Por qué se aplica el silencio en las salas preparatorias?

Colonia, 1978

Eno lo vivió en el aeropuerto de Colonia. Un edificio realmente hermoso, dice. Era temprano en la mañana de un domingo y la luz era preciosa; todo era hermoso, excepto la música que estaban poniendo.

Pensó que había algo completamente equivocado en el hecho de que no se prestara atención a la música en lugares como ese.

Se gastan cientos de millones de libras en la arquitectura y en todo lo demás, excepto en la música.

La música, en cambio, se reduce a que alguien traiga una cinta con sus canciones favoritas de esa semana y las ponga, llenando todo el aeropuerto con ese sonido.

De ahí salió Music for Airports.

Música que no debería interferir con la comunicación humana.

Que debería durar mucho tiempo sin cambios constantes.

Que pudiese ser interrumpida por anuncios sin romperse.


La mentira de volar

Y también esto: en ese momento Eno estaba pensando en volar, porque todo lo relacionado con volar le parecía una mentira.

Cuando entras en un aeropuerto o en un avión, siempre ponen música muy alegre, como diciendo “no vas a morir, no habrá ningún accidente, no te preocupes”.

Pensó que ese enfoque estaba completamente equivocado.

Que sería mucho mejor tener música que transmitiera algo así como:

“Bueno, si mueres, no importa tanto”.

Quería crear una sensación diferente, una que te hiciera sentir suspendido en el universo, donde tu vida o tu muerte no fueran tan importantes.

En lugar de trivializar la situación, quería tomar en serio la posibilidad de que, al viajar en avión, básicamente estás sentado en el espacio.